En las profundidades del Atlántico ecuatorial, donde la oscuridad, la presión extrema y el aislamiento dominan el paisaje, un equipo internacional de científicos busca responder algunas de las preguntas más fascinantes sobre la relación entre la Tierra y la vida. Allí, en la Zona de Fractura Doldrums, un sistema de fallas submarinas ubicado en la Dorsal Mesoatlántica, participa la bióloga marina colombiana Paula Zapata, egresada de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.
La científica tadeísta hace parte de una expedición que busca comprender cómo se relacionan las características del fondo marino, los movimientos de los fluidos dentro de la Tierra y las distintas especies que habitan en una de las regiones más desconocidas del océano.
“Queremos entender cómo interactúan la geología profunda, la circulación de fluidos y la biodiversidad en una región que sigue siendo una de las menos exploradas del planeta”, explica Paula.
Cortesía: Schmidt Ocean Institute y fueron tomadas con el ROV SuBastian
Una científica colombiana explorando los ecosistemas del océano profundo en un lugar donde ningún ser humano había llegado antes.
Desde niña, Paula Zapata imaginaba mundos ocultos bajo el agua. Inspirada por historias de exploración y por su fascinación por el océano, soñaba con descubrir aquello que aún permanecía desconocido. Años después, ese sueño se convirtió en realidad: hoy es una bióloga marina que hace parte de una expedición científica internacional en una de las regiones menos exploradas del planeta.
Dentro de la expedición, Paula estudia los ecosistemas bentónicos, conformados por comunidades de organismos que viven asociados al fondo marino. Su investigación combina información biológica, cartografía oceánica de alta resolución y observaciones obtenidas mediante vehículos operados remotamente (ROV), tecnologías que permiten explorar zonas submarinas de difícil acceso.
“Queremos entender cómo la geología y las características del hábitat influyen en la distribución de la vida en aguas profundas”, explica la investigadora.
Cortesía: Schmidt Ocean Institute y fueron tomadas con el ROV SuBastian
De las aulas de Utadeo al fondo del océano
La trayectoria de Paula Zapata comenzó en Colombia, cuando decidió estudiar Biología Marina en la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Recuerda sus años como estudiante como una etapa fundamental para construir su mirada científica: llegó desde Medellín con una gran curiosidad por el mar y encontró en la Universidad una formación que fortaleció su interés por el mundo marino.
Durante su formación descubrió su interés por la investigación científica y fortaleció herramientas que hoy hacen parte de su trabajo internacional. Entre sus recuerdos más significativos están las salidas de campo y los primeros acercamientos al trabajo científico. También destaca la influencia del profesor Adolfo Sanjuan, quien le enseñó a comprender la importancia de los datos y la estadística como herramientas para interpretar los procesos ecológicos.
“Me enseñó a querer los números, no como un fin en sí mismos, sino como una herramienta para comprender la naturaleza y hacer preguntas más profundas”, recuerda.
Cortesía: Schmidt Ocean Institute y fueron tomadas con el ROV SuBastian
Entre los aprendizajes que más recuerda de su paso por UTadeo destaca la importancia de observar, formular preguntas y conectar diferentes áreas del conocimiento.
“La capacidad de observar parece una respuesta sencilla, pero aprender a observar la naturaleza, formular preguntas e integrar distintas disciplinas sigue siendo esencial en mi trabajo”, afirma.
Ciencia colombiana que llega a escenarios internacionales
La participación de Paula en esta expedición es el resultado de años de preparación, investigación y colaboración científica. Su trayectoria demuestra cómo la formación, la disciplina y la pasión pueden abrir puertas a escenarios globales.
Durante su maestría en la Universidad Nacional Autónoma de México realizó una estancia de investigación en la Universidad de Barcelona, donde conoció al investigador Aaron Micallef, líder científico de la expedición. Años después, durante su doctorado, fortalecieron su colaboración académica, que finalmente abrió la puerta para que Paula fuera invitada a formar parte de este equipo internacional.
“Estas oportunidades no llegan de un día para otro. Son el resultado de la formación, la perseverancia y de construir relaciones de confianza y colaboración a lo largo del tiempo. La ciencia es un esfuerzo colectivo”, afirma.
Cortesía: Schmidt Ocean Institute y fueron tomadas con el ROV SuBastian
Un descubrimiento que abre nuevas preguntas
Durante la expedición, el equipo encontró señales de actividad hidrotermal en una zona donde no se sabía que existieran estos sistemas. Este descubrimiento es importante porque las ventilas hidrotermales son lugares del fondo del océano donde puede existir vida sin necesidad de luz solar, gracias a la energía y los procesos químicos que provienen del interior de la Tierra.
“Creo que, de alguna manera, ya encontramos parte del hallazgo soñado. Ahora queremos comprender qué tan extenso es este sistema, si existen más ventilas activas y qué organismos viven asociados a ellas”, señala Paula.
Para Paula, en el océano profundo, cada descubrimiento representa una nueva puerta de exploración. “Cada respuesta abre diez preguntas más, y eso es justamente lo emocionante de explorarlo”, continua.
La ciencia colombiana en las grandes conversaciones del planeta
Como investigadora colombiana en un equipo internacional, Paula considera que su aporte está en la combinación de conocimientos, experiencias y perspectivas construidas desde diferentes contextos.
“Los científicos latinoamericanos tenemos una enorme capacidad de adaptación, creatividad y resiliencia. Estamos acostumbrados a encontrar soluciones innovadoras y creo que eso es algo que aportamos a la ciencia global”.
La investigadora destaca que Colombia tiene un gran potencial para convertirse en un referente en investigación marina gracias a su ubicación geográfica, sus dos costas y su biodiversidad. Sin embargo, destaca la importancia de fortalecer la inversión, la infraestructura y la formación en ciencias del mar.
“El océano puede convertirse en uno de los grandes motores científicos y tecnológicos del país. Tenemos el talento humano y las preguntas científicas. Necesitamos fortalecer la inversión, la infraestructura y la formación en ciencias del mar”.
Cortesía: Schmidt Ocean Institute y fueron tomadas con el ROV SuBastian
Explorar para proteger: la importancia de investigar el océano profundo
El océano profundo representa una pieza clave para comprender fenómenos globales como el cambio climático. Estos ecosistemas participan en procesos relacionados con el almacenamiento de carbono y la regulación del sistema climático del planeta.
Más allá de los descubrimientos, Paula insiste en que conocer el océano profundo es fundamental para protegerlo. Durante años se pensó que estos ecosistemas estaban aislados de las actividades humanas, pero hoy se reconoce que enfrentan amenazas como el cambio climático, la acidificación oceánica, la contaminación por plásticos, la pesca profunda y el interés creciente por la minería submarina.
“El océano profundo almacena enormes cantidades de carbono y participa en procesos que afectan el clima global. No podemos proteger lo que no conocemos”.
Este tipo de estudios son fundamentales para conocer ambientes que cumplen un papel clave en los procesos naturales del planeta y que actualmente enfrentan amenazas asociadas al cambio climático, la contaminación marina y las actividades humanas en aguas profundas.
Cortesía: Schmidt Ocean Institute y fueron tomadas con el ROV SuBastian
Científicos que exploran y descubren
Como científica latinoamericana en una expedición internacional, Paula considera que uno de sus mayores aportes es demostrar que desde Colombia también es posible participar en investigaciones de impacto global.
El océano profundo le ha enseñado a Paula que la exploración no solo ocurre en lugares remotos, sino también en los caminos que cada persona construye.
Hoy, si Paula pudiera encontrarse con la joven que llegó a Utadeo buscando respuestas sobre el mar, le diría: "que siga siendo curiosa y que nunca tenga miedo de aprender algo nuevo, porque la exploración no consiste solamente en descubrir lugares desconocidos, sino también en descubrir de qué somos capaces”.
Su mensaje para los estudiantes que sueñan con hacer ciencia de alto nivel es claro: la curiosidad y la perseverancia pueden abrir caminos inesperados.
“No limiten sus sueños al lugar donde nacieron. Yo crecí en Medellín, una ciudad de montañas, y hoy estoy explorando el océano profundo en expediciones internacionales. Se vale soñar en grande”.
La historia de Paula Zapata demuestra cómo la formación científica, la pasión por el conocimiento y la colaboración internacional pueden llevar a los investigadores colombianos a explorar algunos de los lugares más desconocidos del planeta.














